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YOGATERAPIA
“EL ÁRBOL”


Esta postura es la madre de las posturas de equilibrio, ya que a partir de ella, surgen muchas otras.
Párese de frente con la espalda recta. Fije la mirada en un punto fijo a la altura de sus ojos, y trate de mantenerla durante toda la práctica. Separe levemente las piernas, afirme el pie izquierdo en el piso. Luego apoye la planta del pie derecho en la cara interior del muslo izquierdo, pasándole todo el peso. Lo ideal es que el talón del pie derecho llegue hasta la ingle izquierda. Si no llega, puede apoyarlo sobre la rodilla. Comience a respirar profunda y lentamente. No deje de mirar el punto fijo que eligió previamente. Una vez que se siente en equilibrio, eleve sus brazos con las palmas unidas, por arriba de la cabeza. Permanezca en la postura todo el tiempo que pueda. Escuche el ritmo de su respiración mientras inhala y exhala. Luego proceda a realizar la Postura del Árbol con la otra pierna. Los beneficios de esta postura son varios: desarrolla la concentración, trabaja el equilibrio, debido a que estimula los dos hemisferios cerebrales, brinda estabilidad física, psíquica y espiritual, debido a que actúa directamente sobre el sistema nervioso central. La tranquilidad mental es esencial para desarrollar esta postura, sin ella se presentan situaciones que alteran nuestro equilibrio. La mejor forma de lograrla es alcanzando ese estado de armonía interno a través de su practica regular.

Prof. LILIANA BARLETTA
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