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"EL PROGRESO ESPIRITUAL"
Primera parte


En los Upanishads, el cuerpo humano se compara con un carro, los cinco sentidos con los caballos, la mente con las riendas y el intelecto (buddhi) o facultad de discernir, sin éste el carro no puede funcionar. El BUDDHI o intelecto es el que toma decisiones y resuelve los problemas que surgen en nuestra vida, porque el BUDDHI puede captar lo que está más allá de los sentidos. Por eso, el hombre que actúa de acuerdo a su "voz interior" (ANTARVAANI), es decir, el que sigue los dictados de su conciencia, llega a un destino correcto. El BUDDHI abarca el ámbito sutil del mundo interno, y no se basa en el conocimiento científico o mundano (VIJÑANA), que nos permite descubrir hechos del mundo fenoménico y objetivo.

El progreso espiritual es como la semilla que llega a culminar en árbol; al que en cierto período, se le caen sus hojas y vuelve a renacer cumpliendo los ciclos evolutivos.
La primer pregunta que debemos hacernos es ¿Quién soy yo?, ¿Cuál es el sentido de mi vida?, o ¿Qué deberíamos de hacer si queremos una felicidad permanente? Para ello utilizamos el BUDDHI, mediante la indagación y un juicio imparcial basado en el DHARMA o rectitud, que consiste en la armonía entre pensamiento, palabra y obra.
"No hay religión superior al Dharma, si protegemos el Dharma, Él nos protegerá a su vez." (Sai Baba).
Una de las causas de la eterna inconformidad del hombre es su identificación con el cuerpo, debido a que éste solo disfruta con el placer de los sentidos los cuales son todos transitorios e impermanentes. Si logramos trascender el AHANKARA (yo - ego), experimentamos la dicha del ATMA o del SI MISMO, desapareciendo la identificación con el cuerpo y pudiendo alcanzar la liberación.

La naturaleza y la forma del hombre son Dicha Eterna, Dicha Infinita y Dicha No Dual, es decir el estado de ANANDA, la dicha de la sabiduría que trasciende los pares de opuestos, y es lo más importante que debiéramos buscar. El tesoro de ésta dicha está disponible dentro de uno mismo y es infinita.

La práctica para el progreso espiritual debe ser continua, manteniendo el buen funcionamiento del cuerpo, regulando el alimento y nuestros hábitos de vida. Nuestros pensamientos están determinados por el tipo de alimentos que consumimos, y no se limita al que se consume por la boca, sino a los cincos órganos sensoriales: ojos, oídos, nariz, manos y boca. Todo lo que se ingiera debe ser de naturaleza Sattvica. El hombre lleva las siguientes vestiduras: el cuerpo, los sentidos, la mente y el intelecto, debiendo hacer uso correcto de sus diversas funciones para su provecho, siendo de vital importancia en el progreso espiritual.

Dijo Prahlada a su padre el Rey, "¿Cómo puedes llamarte a ti mismo gobernante si tú mismo eres gobernado por los sentidos".?

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Prof. LILIANA BARLETTA
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