MAESTROS
"Homenaje a Indra Devi"


  • A usted Madre querida:

Que aunque no lo sea biológicamente, el espíritu de muchos la ha adoptado como tal, para siempre le dedico estas líneas como un simple homenaje en su partida. Aunque sabemos de su relación con la muerte, la cual le significaba solo quitarse un guante, tendremos que acostumbrarnos a no ver su sonrisa maravillosa ni disfrutar de su carácter chispeante y de su ágil andar a pesar de sus años.

Esta mujer de pequeña figura, pero de una energía gigante, podía transformar la vida de alguien con solo escucharla decir: "¿Cual es la meta de la vida humana?".¿Es posible que sea tan solo comer, beber, dormir y al fin morir como cualquier otro animal?
"La búsqueda de la felicidad se ha convertido en algo externo, y les mostrare que siguiendo la filosofía de vida que enseña el Yoga, ustedes podrán alcanzar la paz y la dicha, logrando el equilibrio del cuerpo, la mente y el espíritu". Podía transmitirnos con sus cálidos y prolongados abrazos, su maravillosa energía, haciéndonos sentir mejor por un tiempo.
Mataji Indra Devi (Mataji significa madre) nació en Rusia el 12 de Mayo de 1899, atraída por la cultura y espiritualidad de la India, se radico allí y estudió Yoga. Conoció a relevantes personalidades como Nehru, Gandhi, el poeta Rabrindranath Tagore, y a Krishnamurti, quien cambió su vida. Viajó a China y abrió en Shangai la primera escuela de Yoga. Después de la segunda guerra mundial, se convirtió en la primera occidental que dio clases de Yoga en India, siguió en Hoollywood y hasta en Kremlin. Mataji viajó a la Argentina por primera vez en 1982, y es ahí cuando decido visitarla, pero nunca la encontraba porque ella viajaba continuamente, hasta que finalmente pude encontrarla en 1989. Cuando se lo comenté me respondió: aparece el Maestro cuando el discípulo esta preparado" y así fue, a partir de ese momento fui su ferviente alumna y devota admiradora.
Llegó a mi vida en un momento muy especial y hoy le debo parte de mi transformación. Tengo muchas anécdotas para contar sobre Mataji, pero una de ellas me marcó profundamente porque era una charla que trataba sobre el desapego. Un día, uno de sus cumpleaños, una alumna le regaló una peineta. Mataji agradece el regalo llena de satisfacción. Pasan dos meses aproximadamente, y otra amistad en común, cumple años y Mataji le regala esa misma peineta. La primera al advertirlo: ofuscada le recrimina: "pero Mataji, esa era la peineta que le he regalado", a lo que Mataji respondió: "¿Pero Ud me la regaló o me la prestó?" Despertando la sonrisa de todos como solo ella conseguía hacerlo.
Sobre esta decía: "La risa fue mi compañera constante en mi vida, reír es acompañar los latidos del corazón, y una demostración de que estamos en plenitud con los demás. un consejo, antes de irse a dormir vale la pena reír". "No olviden" comentaba, "el presente es lo que vale: tenemos que tratar de hacerlo lo mejor que podemos y gozarlo plenamente. El pasado pasó y el futuro solo Dios lo conoce".

Madre querida, gracias por su amor, por todo lo que nos ha dado y nos seguirá dando a través de su legado.

La quiero mucho.

Prof. LILIANA BARLETTA
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